(19) Matryoshka

Apuro mi copa de vino observando a través de la cristalera del bar. Me entretengo con la luz que desprenden todas esas gentes que este soleado día de otoño ha hecho salir del grisáceo encierro que en ocasiones suponen los lluviosos días en esta tierra.

 

Adivino al instante su destino en cuanto atisbo la figura a lo lejos. Ella viene hacia aquí, como otras veces, con el andar tranquilo y sereno que siempre adorna sus movimientos. Desde el momento en el que abre la puerta y coloca un pie dentro su sonrisa penetra en la estancia como una corriente de aire que, silenciosa, se siente llegar. Con un leve gesto de cabeza y esa perenne sonrisa saluda al camarero, que responde con unas amables palabras. Se dirige a su rincón, pues otras veces nos hemos encontrado en este lugar, en igual situación, con igual desenlace.

 

Una exigua descripción podría determinar que se trata de una simple mueca, que el engranaje de los músculos del rostro produce en esos pliegues llamados labios, que a su vez dejan al descubierto las blanquecinas piezas que denominamos dientes. Descripción que se queda corta, pues en ella se descubre un infinito mundo una vez asciende el telón.

 

Posa sus gafas de sol sobre la mesa para poder recoger el café con leche que el camarero, sin mediar palabra, le tiende sobre la barra. Se mesa los escasos cabellos plateados con coquetería, toma asiento y agita la cuchara en el interior de la taza, dando inicio a su ritual.

 

Un extraño magnetismo me lleva siempre a espiarla, a disfrutarla desde mi atalaya. Es un embeleso que me invade tras recibir el regalo de su mirada. Me hace sentir tan bien esa mirada. Le tiendo el periódico que acabo de terminar de leer, hecho que me agradece con una nueva píldora de la felicidad. Como en otras ocasiones, y sin mediar palabra, siento su “gracias” en un lenguaje más profundo y sincero que muchos otros que escucho habitualmente.

 

Entre página y página, una vez extinguido el contenido de esa taza que me parece como de atrezo, como algo irrelevante en su maravillosa tarea, simplemente mira. Mira a su alrededor, observa la vida como una representación, observa personas como obras de arte, sonríe y mira, mira y sonríe. Me resulta una mirada tan poética, de deleite absoluto, de admiración por todo lo que acontece alrededor. Lejos de esas miradas que, desgraciadamente a menudo, observo en personas de su edad, con sesgos heredados de unas desafortunadas educaciones pretéritas.

 

En ausencia de datos que ni tengo ni deseo, juego a imaginarme su historia, la de los surcos que adornan su rostro y serpentean su alma. En esa vida el concepto de suerte es una moneda que gira sus dos caras continuamente. Una de las caras representa todo ese legado de estirpe, que le permite evitar las desgracias y el hambre, la tremenda posguerra. Le permite crecer abrazada a los libros, nadar en el arte. La otra cara representa ese incomprendido infinito que bulle en su interior. La imposibilidad de ser quien quiere ser, al menos de puertas para afuera. La imposibilidad de disfrutar del amor con quien y como ella quiera hacerlo. De poder luchar por lo que ella considera justo. Estigmas de oveja negra que ha tenido que sortear durante su larga existencia, mezclando momentos inolvidables con temporadas de una tremebunda soledad que ha sido en ocasiones su único abrazo. Pero creo que, durante todos esos años, ha aprendido a valorar la vida como un tesoro, por eso disfruta tanto observando, por eso sonríe. Se alegra de los avances, a pesar de lo mucho que falte, que se han dado en la vida de esas chicas. Considera que deja un mundo mejor, eso le reconforta.

 

Consciente de que sin duda habrá un razonamiento científico, una enfermedad, un accidente, o quizás algo que viene dado desde la cuna, yo prefiero imaginar que un día decidió no articular más palabras. Decidió que desde ese preciso instante se expresaría con sus ojos, sus gestos, sus manos. Dejó escapar su voz al viento y la cambió por un regalo divino en forma de maravillosa dignidad.

 

Cuando se levanta y pasa a mi lado, pongo una mano sobre su hombro y le hago un gesto al despedirme, le sonrío como ella hace conmigo, con la mayor de las amabilidades. Creo que ella agradece que acepte esa comunicación silenciosa y converse en sus términos. Cierra la puerta y se aleja, una vez más. Volveremos a encontrarnos aquí, volveremos a conversar.

 

He decidido ponerle un apelativo cariñoso, el de esa muñeca que contiene dentro otra que a su vez contiene otra, y así sucesivamente. Me gusta pensar que ella es la poetisa que alberga infinitos versos raspados con sutileza en su profundo espíritu. Me gusta imaginarla como un símbolo, la representación de una mujer atemporal que se repite en todas las épocas. Una mujer que se adelanta a su tiempo, con la valentía de sentir la vida a su manera, por encima de dogmas y modas; con su propio universo, con su propio lenguaje. Matryoshka se levanta, mira al frente y sonríe. Una y otra vez.

 

(si has llegado hasta aquí, cosa que te agradezco infinitamente, te pido disculpas por la extensión de este post, más largo de lo habitual)

 

.jans.

 

Me gustaría adornar este sincero homenaje a esas mujeres representadas por esta deliciosa Matryoshka, con algunas grandísimas artistas que creo ponen el broche perfecto.

 

Melissa Etheridge, es una rockera americana de voz rasgada que me encanta citar por todo lo que representa en ese mayoritariamente masculino mundo del rock y del country. Por sus ideales, su propia existencia y un cáncer que superó (que es el origen a este tema). “I run for life” es imprescindible en el track-list si sales a correr.

https://www.melissaetheridge.com/

 

A Lucinda Williams la estoy descubriendo últimamente, a pesar de ser alguien con mucho peso en el country-rock americano. Aquí te dejo este tema, “Drunken Angel”, sencillamente, me encanta.

https://en.wikipedia.org/wiki/Lucinda_Williams

 

Este tema de Tracy Chapman, “The promise”, lo tengo entre mis favoritos, aunque no es de los más conocidos. Qué decir de esta personalísima voz, única.

http://www.about-tracy-chapman.net/

 

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