(7) Amor outsider

Amor outsider, amor sublevado, amor proscrito, amor “wanted dead or alive”, amor a escondidas, amor de mala familia, amor plebeyo, amor con mala prensa, amor incomprendido, amor contra todo pronóstico, amor en las afueras, amor de bajo presupuesto, amor destrozado en las encuestas, amor de serie-b, amor que queda fuera del podio, amor obtuso, amor cubista, amor surrealista, amor sin horas extra, amor fuera de servicio, amor intraducible (N. del T.), amor que ni siquiera es amor, concepto indescifrable que te disfrazas de amor, amor que te mantienes forajido de toda ciencia. Amor o no amor, emoción que alimenta existencias.


Por los contenidos con los que nos bombardean desde todos los frentes, parece que el amor (o el sentimiento que cada uno puede llamar como le venga en gana, con o sin etiqueta) es patrimonio de unos estándares y unas formas que, ya muy asumidos, tendemos a imitar. Hoy quiero hacer un pequeño homenaje a esas historias de sentimiento que se manifiestan en términos poco usuales pero que esconden una belleza en mi modo de ver extraordinaria. Dejemos descansar a esas historias de príncipes y princesas guapísimos, valientes enfrentándose a los malos malísimos (generalmente menos agraciados). Hoy quiero traerte historias de amor forajido, historias que espero te lleguen tan adentro como a mí.

Sin tenerlo premeditado, las tres historias nos llevan a Japón. Comienzo por “El cielo es azul, la tierra blanca” de la escritora japonesa Hiromi Kawakami (Tokio, 1958). Una chica cercana a la cuarentena y su antiguo maestro de japonés se encuentran tras largos años. Comienzan a compartir paseos, comidas y charlas regadas con sake. La soledad y la introspección dejan paso a una complicidad y sentimiento de una belleza que se respira al paso de las páginas. La autora la califica de “historia de amor”. Te recomiendo leerla, es corta y muy agradable, cuéntame si a tí te lo parece.

http://www.acantilado.es/persona/hiromi-kawakami/

 

Antes de citar la siguiente reseña, debo confesar que he visto muy poquito cine de animación japonés (o Anime) e incluso he sentido recelos hacia este tipo de películas de animación en otros tiempos. Pero alguien me dijo hace unos años que tenía que ver esta película, que no podía perderme lo que esconde tan solo porque las formas no fuesen las que habitualmente consumía. Hice caso. Y ahora quiero recomendarte de corazón que veas esta película. Tan solo dura 45 minutos, merece la pena. “Hotarubi no mori e” traducida como “En el bosque de la luz de las luciérnagas” dirigida por Takahiro Omori sobre un manga de Yuki Midorikawa (2011). No voy a añadir nada más, es una de las películas más bellas que he visto en mi vida. Cuéntame si no te lo parece.

 

Cuando estaba pensando en todo esto (por ello el orden que estoy siguiendo) me vino a la cabeza una película que es perfecta si hablamos de sentimientos inclasificables. “Lost in translation” (2003), dirigida por Sofía Coppola (Nueva Cork, 1971) es una película para mí extraordinaria. Siempre dije que para mí es una “película de silencios maravillosos”. Me provocó infinitas sensaciones y en la mayoría de esas escenas no había texto. Un amor-noamor que va mucho más allá de lo que otras películas románticas han podido hacerme sentir.

http://www.biography.com/people/sofia-coppola-10434307

 

Para poner música en este desaguisado tratado del amor con trampantojo, de la incapacidad de clasificar sentimientos e incluso la inutilidad de hacerlo, quiero dejarte un par de temas (tres finalmente) de la banda sonora de “Lost in translation” que me parecen fantásticos y creo que pueden poner un broche perfecto al tema. Que pueden representar ese “todo” con “poco”, ese silencio que acompaña al forajido.

Air, “Alone in Kyoto

Kevin Shields, “Goodbye

The Jesus and Mary Chain – “Just like honey

 

.jans.

2 comentarios en “(7) Amor outsider

  1. El cielo es azul, la tierra blanca es un gran relato intimista y una completa historia de amor: con sus virtudes y con sus defectos pero, lo mejor, que te hace entender que al final el amor se materializa en todas las cosas que compartes con la persona a la que amas, ya sea comida, bebida (que no falte el sake) o también los pequeños momentos. Una delicida la multitud de referencias a la cultura japonesa que incluso llega a quien nada sabe sobre ella.

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