(3) Sentirse en casa

Me queda ya un suspiro de treintena, quizás esté en la antesala de la famosa crisis.

(chán chán chán… to be continued…)

Ha sido en esta década (prodigiosa) en estado terminal cuando he desarrollado y afianzado el amor por la lectura, la pasión por la lectura.

Suelo leer casi exclusivamente por la noche cuando me acuesto, reservando ese rato tras despedirme de la tecnología y del mundo, sumergiéndome en esas páginas que tantos días malos han conseguido arreglar.

Se trata de una lectura lenta, tranquila, descanso perfecto (y no me gusta nada cuando oigo a los que hablan de la cantidad de libros leídos, como si fuesen trofeos, con la ansiedad de romper marcas, leer por leer, pura gula; extraño mundo este en el que la cantidad y la exhuberancia se valoran mucho más que las emociones).

La lectura toma las riendas en ese momento, poniendo una barrera infranqueable a todo lo que haya ocurrido durante el día, al resto de personas tóxicas que rondan, problemas, pagos que realizar, trabajos, tareas, conflictos armados por todo el mundo, intolerancias, desgracias. Cruzo ese umbral y me adentro en otra realidad, soy otra persona, vivo otras vidas.

De hecho jans surge en ese contexto; hoy te dejo “Páginas”, el primer texto (entre poema y canción) que escribe una noche de insomnio del pasado verano, cuando todavía no sabía que iba a ser jans.


Páginas

 

Una vez retirada la marca

asciende de nuevo el telón

invariable el eterno tacto

mismo sonido y olor.

 

Pupilas en frenética danza

Morfeo siempre amenaza

heridas ya suenan lejanas

comienza el viaje y la calma.

 

Días en “La Gran Evasión”

Páginas del libro de los días

Fragmentos que el tiempo ya cerró

Capítulos ausentes todavía.

 

Grandes “Viajeros del Siglo”

maestros contagian poesía

nos dejan finísimos pases

que se pierden entre líneas.

 

Grillete fuerte te atrapa

avanza deprisa el reloj

transita con ansia, loco-motor

ya asoma la próxima estación.

 

Respiro, descanso, milagro

mi “Virgen de los Remedios”.

 

Días en “La Gran Evasión”

Páginas del libro de los días

Fragmentos que el tiempo ya cerró

Capítulos ausentes…

 

Párpados mandan, final de trayecto

suspiro cansado despide la luz

regresa la marca, desciende el telón.

Ya pasa la página, terminó.

 

.jans.


En esta década un nombre (aunque pretendo hablar en próximos capítulos de algunos otros) ha sido el protagonista principal de mis lecturas: Haruki Murakami.

He disfrutado tremendamente leyendo casi la totalidad de la obra de este japonés (Kioto, 1949) que ha sonado mucho en las quinielas de los premios Nobel de los últimos años (y aunque no me gustan mucho ese tipo de premios, me haría ilusión que se lo dieran).

Es un remanso de paz, de descanso, su narrativa sencilla me envuelve y me lleva. Me reafirmo en que no hace falta escribir frases lapidarias, las palabras más cultas, ni idear una trama de conspiración mundial perfecta para conseguir emocionar, haciendo que sigas y sigas leyendo.

Suelo decir que Tokio Blues (1987) es mi libro favorito, la verdad es que me produjo una explosión de emociones, quizás ahí comenzó todo. Un gran amigo dijo una vez algo así como “… las 50 primeras páginas de Tokio Blues son lo mejor que he leído en mi vida…”.

Haruki suele hablar mucho de la vida y de la muerte, el suicidio siempre está presente en sus libros. Sus personajes suelen ser treintañeros semi-fracasados que quieren huir, son infelices o no están en su sitio. Murakami abrió una especie de bar de música jazz siendo muy joven, cuenta la leyenda que en la cocina de este garito fue escribiendo sus primeros libros, hasta que le llegó el arrollador éxito. La música es un elemento siempre presente, así como los gatos. A veces se adentra en lo paranormal o en la fantasía, pero lo hace de una forma transversal y sutil, haciendo que lo sobrenatural se naturalice. Me encanta, no puedo decir más.

En definitiva para mí leer es como sentirse en casa, en el abrigo del hogar de una noche de tormenta y al mismo tiempo jugarte la vida viajando a los confines del mundo, descubriendo los secretos del universo. Se ha convertido ya en una acción equiparable a la alimentación, la realizo a diario.

Hablando de estar en casa, “Home” es la canción que quiero dejarte hoy. Este fantástico joven grupo llamado Morgan lo he descubierto hace poco gracias a Quique (que tendrá su monográfico porque lo merece). Se encuentran ahora mismo inmersos en la gira de su primer trabajo “North” y hace poco he tenido la ocasión de verles en directo. El disco ya me maravillaba y en directo me encantaron, se les ve disfrutar mucho y sonreir, son agradecidos con la buena acogida que están teniendo. Casi hasta se les nota aún vergüenza en el escenario y eso me encanta (creo que hace falta más rubor y sonrisa, menos altivez haría un mundo mejor). No te pierdas “Roar”, es mi canción favo del disco, venga va… te la dejo también, junto con el enlace a la web de Morgan pues quizás pasen por tu ciudad en fechas próximas; merecen la pena.

 

Morgan: https://www.facebook.com/morganmusicband/